VERDAD

Valor de verdad

Resultado de imagen de VERDADEn lógica, un valor de verdad es un valor que indica en qué medida una declaración es verdad. En lógica clásica bivalente los valores de verdad sólo son dos, usualmente desingos "cierto" y "falso" (y a veces representados por pares como (0,1) o (V,F), etc.). Sin embargo el lógica polivalente el conjunto de valores de verdad incluye otras posiblidades, e incluso en lógica modal la descripción del valor de verdad requiere la noción más compleja de mundos posibles. En lógica difusa por ejemplo el valor de verdad es cualquier número real en el intervalo cerrado [0,1].
El conjunto de valores de verdad de un determinado tipo de lógica es el rango de una interpretación lógica sobre el conjunto de todas las proposiciones posibles.

Introducción

El valor de verdad de la proposición «llueve y no llueve» es una contradicción y siempre será falsa, con independencia del valor que consideremos V o F de “llueve” (p) y de “no llueve” (¬p). La función de verdad “no” se define mediante una tabla de verdad. Algebraicamente, el conjunto {verdadero, falso}, o función lógica, forma un álgebra booleana simple (subdirectamente irreducible). Otras álgebras booleanas se pueden utilizar como conjuntos de valores de verdad en lógicas multi-valuadas, mientras que la lógica intuicionista generaliza las álgebras booleanas a álgebras de Heyting.
En la teoría de los topos, el clasificador de subobjetos de los topos toma el lugar del conjunto de valores de verdad.
Esta nomenclatura está quizás más de acuerdo con los usos que prevalecen en matemáticas que con los de la filosofía.
La verdad es un valor vinculado a la honestidad, que implica la actitud de mantener en todo momento la veracidad en las palabras y acciones. Ser sincero es decir siempre la verdad. Parece tan sencillo, pero resulta difícil para algunas personas. ¿Cuántas veces utilizamos esas “mentiritas” en circunstancias que consideramos poco importantes? Como decir que hemos realizado parte de una tarea, cuando aún no hemos comenzado, o inventar cualquier excusa para justificar que no hemos hecho algo. Una pequeña mentira llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos descubren.
A veces nos resulta difícil dejar de inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, motivados por el enojo o la envidia. Con aires de ser “franco” o “sincero”, decimos con facilidad los errores que cometen los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son. Esto no lo debemos confundir con la crítica constructiva, pues también se actúa contra la verdad cuando esta se calla; pero se hace con tacto y con buenas intenciones, y según las circunstancias, en privado. Si es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca. Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, tanto en la vida privada como en la vida social y pública. La verdad requiere el valor de no importarnos “el qué dirán”. Pero hay que tener cuidado de no confundir la verdad con el chisme y la especulación, lo cual es muy dañino.
Resultado de imagen de VERDADLa palabra no constituye el medio único y visible de este valor; también se evidencia en nuestras actitudes, como cuando aparentamos ser una persona que no somos, para sacar provecho en diferentes circunstancias: trabajo, amistad, negocios, círculo social. Mostramos una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres. Al final, eso se descubre produciendo una gran desilusión: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, sería otra cosa”.
No solo debemos decir la verdad, sino también actuar conforme a ella, lo cual vincula tres valores: verdad, humildad y valor. Si nos mostramos tal cual somos en realidad, nos hace ser congruentes con lo que decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el reconocimiento y la aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los demás nos aceptarán como somos, si de verdad nos quieren.
Hay mentiras más graves que otras, según el daño que provocan y la forma de decirlas. La calumnia está entre las peores por el daño causado; a veces se puede arruinar toda la vida de una persona, destruir una familia, causar daños inimaginables por una calumnia, y si esta se repite –aún creyendo que es verdad- se cae en la chismografía, tan dañina como la calumnia. En cuanto a la forma de mentir, las “medias verdades” están entre las mentiras más graves porque se revisten falsamente de verdad: digo algo cierto, pero convenientemente incompleto, resultando una mentira muy creíble.
A veces es necesario callar por prudencia o por amor. Hay excepciones en cuanto a decir siempre la verdad cuando el daño causado sería mayor –quizá irreparable- que la actitud prudente de callar (no mentir, sino callar). No podemos exigir a los padres, a los hijos, hermanos, esposos… que avergüencen o delaten a sus seres queridos. Además existe el “secreto de confesión”, el “secreto profesional” y el deber de guardar las confidencias.
Contrario a la verdad existen antivalores: la mentira, la falsedad, la deshonestidad, la calumnia, el engaño, las media-verdades, la manipulación y la soberbia.


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